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Militares reconocen vínculos con paramilitares para cometer ‘falsos positivos’

12 exmiembros del Batallón La Popa, del Ejército Nacional, se encontraron frente a frente en Valledupar, Cesar, con las víctimas de ‘Falsos Positivos’ de esta región del país, en un acto de reconocimiento hecho por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Por un lado estaban las víctimas vestidas con camisetas blancas, algunas con el mensaje: ‘¿Quién dio la orden?’ o las fotos de sus familiares y carteles en sus manos. Del otro, 12 exmilitares que en el primer día de audiencia empezaron a reconocer su responsabilidad en 127 ‘Falsos Positivos’ que ocurrieron en el norte de Cesar y el sur de La Guajira.

Acuerdos entre paramilitares y la comandancia del Batallón La Popa, para entregar personas que posteriormente serían asesinadas, fue la primera modalidad que se reconoció durante la diligencia.

“En esta alianza entre los paramilitares y miembros del Batallón la Popa fueron asesinados civiles e indígenas inocentes, así como excombatientes de la región del Cesar y la Guajira”, dijo el soldado Yeris Andrés Gómez Coronel.

Bajo esta línea, Gómez Coronel contó que siempre obedeció órdenes de sus superiores sin cuestionar y recordó que el primer ‘Falso Positivo’ que cometió fue asesinar a un integrante del ELN que estaba herido, por lo que recibió como premio 100.000 pesos y arroz chino para todos sus compañeros.

Durante su relató reveló, además, la relación del coronel Publio Hernán Mejía, quien fue imputado por estos hechos, pero que no reconoció su responsabilidad, con los paramilitares.

Según el exmilitar, un día salieron del Batallón la Popa escoltando a seis soldados profesionales con destinó a una finca, en donde estaba el jefe paramilitar Jorge 40 y otros comandantes paramilitares. “Allí comenzó el pacto entre La Popa y los paramilitares de Jorge 40″.

El Coronel Gómez relató otro hecho en el que sus comandantes les ordenaron fingir un combate y, luego, buscar unos cuerpos de campesinos que llevaban de seis a siete horas muertos y luego hacerlos pasar como guerrilleros.

Dentro de su relato, contó también como Juan Carlos Figueroa, quien tampoco reconoció su responsabilidad en estos hechos, firmó una orden de operación en la que los paramilitares les entregaron a dos hombres que luego asesinaron y ellos a cambio les entregaron armamento y munición.

CRUDOS RELATOS DE LAS VÍCTIMAS

Dentro de la diligencia, las víctimas tuvieron un espacio para contar sus historias y hacer sus exigencias. Rocío Escorcia, hermana de John Jader Escorcia, quien fue reclutado por paramilitares mediante el ofrecimiento de un trabajo y posteriormente asesinado, señaló: “¿Quién se iba a imaginar que me iban a matar a un hermano, si no era paraco, no era guerrillero, no era nada?”.

La mujer relató que en la búsqueda de su hermano la torturaron, la amarraron y la abusaron. “Esto ni siquiera mi familia lo sabe. Por culpa de ustedes”.

Por su parte, Pedro Loperena, comisionado de Derechos Humanos del pueblo Wiwa, resaltó que este reconocimiento es posible gracias a que superaron el miedo y reclamaron sus derechos. Sin embargo, explicó que su pueblo ha sufrido 50 ejecuciones extrajudiciales, de las cuales solo aparecen tres, por lo que pidió que se haga una audiencia sobre estos casos contra su pueblo.

/Colprensa

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