HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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No todo lo que ´brilla es oro´

Hospitales de Pivijay, Fundación, Plato y Ciénaga, tiene mejor calificación que el mismo Julio Méndez Barreneche, situación que debe ser explicada por la Supersalud.  

“Primero cae un mentiroso que un cojo”, reza la sabiduría popular, que en este caso vuelve acertar. El Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche (HUJMB) es el segundo bastión de una terca Superintendencia Nacional de Salud, que se encaprichó con Santa Marta y el Magdalena a tal punto de apoderarse, no solo de una sino de dos entidades asistenciales. En este centro médico hay una serie de cuestionamientos que van saliendo a la luz.

Fabio Aristizábal Ángel, superintendente de Salud, en su reciente visita a esta capital, señaló que “el Hospital es una maravilla gracias a la intervención”, esbozando los avances en materia asistencial, como la ampliación del número de camas camas UCI; en temas financieros, el cumplimiento de los pagos a los trabajadores, el aumento de la facturación mensual por los servicios; y el mejoramiento estructural de pisos e instalaciones.

Sin embargo, detrás del cemento, el estuco y las camillas, se esconden los resultados de evaluaciones que la misma Supersalud realiza a las Empresas Sociales del Estado (ESE). Los Indicadores que contradicen la mesiánica salvación que quisieron presentar, fueron enviados a la Secretaría de Salud Departamental con fecha del 7 de julio de 2022. Hay un marcado retroceso, por tanto, en el HUJMB “no todo lo que brilla es oro”.

Dicho seguimiento a los prestadores públicos “contempla temas financieros y de salud, con ponderación del 50% para cada uno, que incluye variables relacionadas con: análisis bajo modelo CAMELI, ejecución total de ingresos, acceso, oportunidad pertinencia y continuidad en la prestación de los servicios de salud, seguridad del paciente, eficiencia hospitalaria y efectividad clínica”.

La tabla muestra un declive en la valoración de estos items, desde el 2018 hasta el 2021 el HUJMB ha perdido 0,7 puntos; ese declive ha sido más constantes en los dos años en que se ha mantenido la intervención forzosa. Por eso, la panacea de la recuperación debe responder cómo hospitales de segundo nivel como el Santander Herrera de Pivijay, Fray Luis de León de Palto, San Rafael de Fundación y el San Cristóbal de Ciénaga, tengan mayor puntuación.

Y como las matemáticas son claras, exactas y no admiten interpretaciones subjetivas, ese desplome del único centro asistencial de tercer nivel del Magdalena es explicado así: en 2018 la calificación fue de 3,5, en 2019 de 3,2, en 2020 de 2,9 y en 2021 de 2,8. El informe fue firmado por José Oswaldo Bonilla Rincón, superintendente delegado de entidades territoriales y otros.

Y por esta caída, la Superintendencia le solicitó a la cartera de Salud departamental que conmine a la gerencia interventora del HUJMB para que realice las correspondientes acciones de mejoramiento en el desempeño institucional.

¿Y EL PAPEL DE PETRO?  

Está pronto a escribirse un nuevo capítulo de esta intervención, una saga que empezó con la confrontación del superintendente Fabio Aristizábal y el gobernador Carlos Caicedo en mayo del 2020, luego continuó con denuncias de contratistas del hospital sobre despidos injustificados, y siguió con la prolongación de esta medida de vigilancia hasta el próximo año.

Y el cumplimiento de dicha resolución podría quedar sin cumplimiento, dado que, sin ánimo de vaticinar, de acuerdo con lo anunciado por el mismo presidente electo Gustavo Petro, esta y la ESE Alejandro Próspero Reverend desde el día de su posesión, volverían a las manos de los gobiernos del departamento y el distrito. Viable o no jurídicamente, el líder del Pacto Histórico prometió recuperar la autonomía administrativa perdida en las tomas de posesión.

“Nosotros queremos devolverle al Magdalena lo que el Gobierno Nacional le ha expropiado; y ese será el primer acto de gobierno, el que las instituciones, hospitales y empresas de servicios públicos que han sido tomadas por el Gobierno Nacional en un rapto, se le devuelvan a la sociedad del Magdalena a través de sus gobiernos elegidos popularmente”, dijo Petro Urrego en una manifestación en plaza pública el 30 de abril.

La quiebra o liquidación, ¿Serán los dos únicos caminos que le esperan al maquillado Julio Méndez Barreneche? Mientras esto se decide, los magdalenenses siguen pasando trabajo para el acceso a la salud.

En síntesis, el tiempo y las pruebas han demostrado que los argumentos de Aristizábal Ángel se cayeron como se desplomó el ascensor del piso seis del mismo hospital.

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