HOY DIARIO DEL MAGDALENA
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Niños estarían siendo dopados para mendigar en las calles samarias

Pese a los innumerables controles e intervenciones en los semáforos, parques y puntos de alta circulación, por parte del Icbf, Personería, Alcaldía, entre otros, estos permanecen repletos de niños en condición de mendicidad. Esta sin duda, es una de las practicas que más preocupan a las autoridades, por la red de padres de familia que instrumentalizan a los niños usándolos como ‘carnadas’ para poder incrementar sus ganancias diarias. 

Lo más preocupante del asunto, según un informe de la Personería del Distrito, los adultos estarían drogando a los niños con sustancias desconocidas que adquieren en droguerías de la ciudad, con el objetivo de que los niños permanezcan dormidos la mayor parte del tiempo que permanecen en las calles, para generar lástima y obtener dinero de la gente.

“Niños pequeños que los ponen a mendigar, madres en el día los ponen a dormir, al parecer, utilizando medicamentos y una serie de circunstancias que pusimos en conocimiento a todas las entidades de Santa Marta en un comité de urgencia de habitantes de calle que se realizó”, manifestó Edward Orozco, personero del Distrito.

El funcionario público aseguró que es una práctica que pone en riesgo la salud y de los niños y niñas que están siendo utilizados para mendigar en las calles de la capital del Magdalena, además, Orozco, precisó que “en su alto porcentaje es población migrante, pero en otros casos encontramos de Colombia”.

Hay que mencionar que la investigación que está encaminada a la individualización de los padres de familia ya está en proceso según aseguró el Personero, quien también invitó a los ciudadanos a denunciar estos hechos para así preservar la vida e integridad de los niños.

TAMBIÉN LOS ALQUILAN 

Por otro lado, en Santa Marta, la cruda realidad que viven los menores de edad en su mayoría de nacionalidad venezolana, es lo denominado ‘el alquiler de niños’ se está manejando como un negocio, la mayor demanda la tienen los menores que aún no saben hablar. La oferta es amplia, incentivada principalmente por un grupo de extranjeros y otras poblaciones de escasos recursos.

Pero lo curioso de esta situación, es que muchas personas, en su mayoría mujeres con niños en brazos, se ubican cerca de la sede del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar seccional Magdalena, lo que resulta algo paradójico para quienes lanzan un S.O.S. por los menores en condición de mendicidad y todo porque esta problemática en la ‘mira’ de quienes deben ser los responsables del cuidado de los menores.

Además, se conoció que entre quien paga por el niño y quien lo alquila se establece un convenio, al final del día compartirán el 50 por ciento de lo producido con los menores, los niños son entregados por horas o quizá todo un día.

Esta situación deja entrever que el objeto de la negociación es claro, el menor de edad es ‘alquilado o prestado’ por sus padres con el fin de acompañar a un adulto a pedir limosnas

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