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Ovidio: El pescador de las ‘siete vidas’

En camino a realizar su faena, el motor de su embarcación se apagó y horas más tarde, una gigantesca ola se la hundió. Nadó más de 15 horas para llegar hasta una roca de Isla de La Aguja, en donde finalmente fue encontrado por sus amigos. 

POR:
Yarti Hoyos 

“Los caminos de la vida no son como yo pensaba, como los imaginaba, no son como yo creía. Los caminos de la vida son muy difícil de andarlos, difícil de caminarlos”, esta estrofa de la canción compuesta por el maestro Omar Geles e interpretada por la desaparecida agrupación ‘Los Diablitos’, encajan en el andar de Ovidio Lesmes Otero, quien a sus 55 años de edad vivió una peligrosa travesía que parece haber salido de una película de Hollywood y que por cierto por poco cobra su vida.

Eran las 4:00 de la mañana del jueves 7 de abril del presente año cuando Ovidio decidió levantarse de su cama como todos los días para alistarse y salir a realizar su faena, pues además de ser comerciante se dedica a la pesca. El reloj marcaba las 6:00 a.m. y ya Ovidio estaba a orillas de la playa de Taganga, con su embarcación lista para salir e ir en busca de los mejores pescados en mar abierto.

Sin embargo, Lesmes Otero nunca imaginó que el mar le haría pasar uno de sus peores días, que si lo cuenta a un guionista sacaría una de las mejores películas. En camino a su destino, en donde iba a lanzar el ancla para iniciar la pesca, el motor de su embarcación se apagó y quedó a la deriva, en un lugar que a pesar que pasaban sus compañeros, no lo veían y tampoco escuchaban sus llamados de auxilio.

Ovidio no encontró ayuda y cuando decidió lanzar el ancla para evitar que su lancha se moviera y esperar que llegaran por él, esta no alcanzó el fondo del mar debido a una corta cabuya con la que contaba. Las horas pasaban y nadie escuchaba los gritos de Lesmes, por lo que se resignó y decidió dejar que el mar lo remolcara hasta donde este quisiera a hacerlo.

La noche del jueves cayó y Ovidio no encontró ayuda en su rumbo, quedó en medio de la nada, alumbrado por la luz de la luna y escuchando la agresividad del mar. A las 4:00 de la mañana del viernes, las olas y la corriente del mar lo llevaron hasta el sector conocido como ‘Los Morritones’, jurisdicción del Parque Nacional Tayrona, en donde llegó lo peor.

La fuerte corriente que ‘azota’ esta zona del mar en Santa Marta, hizo que su embarcación ingresara entre dos grandes piedras y fue allí cuando una gigantesca ola lo levantó. Su lancha se volteó y se hundió, mientras que él se fue al fondo del mar para evitar que la embarcación le cayera encima.

“Yo salí y cuando quise ver, ya estaba muy lejos de ‘Los Morritones’, la corriente me llevaba a mil hacia mar adentro y pese a que intenté nadar no pude llegar por las grandes olas”, relató el pescador sobreviviente, Ovidio Lesmes.

EL DÍA GLORIOSO Y DE ENCUENTRO CON SU FAMILIA

Después de 48 horas de no tener rastros ni mucho menos señales de sobrevivencia, tres experimentados buzos (amigos del pescador), llegaron a tempranas horas de ayer sábado hasta el corregimiento de Taganga y en una embarcación, con motor de potencia, llegaron hasta ‘Los Morritones’, donde su corazón le decía que podían encontrar señales de Ovidio.

Allí, en esa zona del Parque Nacional Tayrona, los buzos, entre ellos el conocido Jader Fontalvo, se lanzaron mar adentro, encontrando a aproximadamente 130 pies de profundidad la lancha en la que iba Ovidio, lo que llamó su atención y se alarmaron.

“Nosotros hicimos una inspección porque vimos la cuerda que estaba atrancada, en la profundidad encontramos la lancha con el motor, por lo que decidimos continuar la búsqueda en los alrededores de isla de La Aguja, buscando por los cerros. Encontrar la lancha fue un indicio para lograr llegar a donde él estaba”, relató Jader.

Después de una intensa búsqueda, Ovidio finalmente fue encontrado sano y salvo, en unas gigantescas rocas de la isla de La Aguja, en el Parque Tayrona, hasta donde nadó por más de 12 horas para poder llegar. Personal experimentado de la Armada Nacional, llegó hasta donde estaba y en una lancha rápida, con chalecos y otros implementos, lo llevaron hasta tierra firme en el corregimiento de Taganga.

 

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