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Inicia la construcción del Campus Universitario San Pedro Alejandrino

El año de 1962 también fue significativo por la cesión del edificio del Claustro San Juan Nepomuceno a la Universidad del Magdalena, así como, una parte considerable de los terrenos de la hacienda San Pedro Alejandrino y la construcción de una granja experimental según Ordenanza Departamental de noviembre de 1962.

Inicia la construcción del Campus Universitario San Pedro Alejandrino

Al tiempo, se dieron gestiones que aseguraron el 10 % de los impuestos departamentales para el funcionamiento de la Universidad del Magdalena, e incluso la Gobernación del Departamento proyectó en su momento la posibilidad de vender algunas de sus propiedades para la construcción de los edificios del campus.

Por su parte, el 29 de mayo de 1965 se puso la primera piedra para la construcción de las edificaciones en el campus de San Pedro Alejandrino, y el dos de julio de 1970 se trasladó la Universidad del Magdalena al nuevo campus de la ciudadela universitaria donde comenzaron a funcionar los dos primeros bloques. Cada uno de ellos de dos pisos. Allí se instalaron las oficinas administrativas, la sala de conferencias, la biblioteca, algunos laboratorios y las aulas de clase.

Por su ubicación, la nueva sede de la Universidad del Magdalena, presentó inconvenientes para el desplazamiento de los estudiantes. A inicios de los años 70 Santa Marta tenía un crecimiento que no sobrepasaba los límites demarcados de manera natural por el río Manzanares.

El entorno alrededor del nuevo campus no está urbanizado. Dando como consecuencia las dificultades al momento de transportarse los estudiantes a la ciudadela universitaria, pues se consideraba muy distante, así como la accesibilidad, para lo cual se debió construir un camino desde la Quinta de San Pedro hasta los nuevos edificios de la Universidad del Magdalena y progresivamente se adquirieron algunos buses para el transporte de los estudiantes.

Todo esto en medio de un espacio que carecía incluso de delimitaciones claras, lo que ocasionó en algunos momentos hasta la invasión de sus terrenos. Los años 60 y las décadas subsiguientes marcaron un periodo de tensiones y protestas en el contexto mundial, la Universidad del Magdalena no estuvo exenta de dichos procesos, incluso la presión de algunas protestas y movimientos estudiantiles lograron en determinadas coyunturas la consecución de importantes recursos necesarios para su funcionamiento.

En ese entonces, la Gobernación del Magdalena, no destinó recursos para la construcción del cerramiento de los terrenos que ya tenía la Universidad, por lo que el Rector tomó la decisión de tomar unos recursos de inversión, que inicialmente estaban destinados para pagarle la prima técnica a los docentes y así contratar parte del cerramiento. El monto de este fueron 17 millones de pesos.

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ESFUERZOS POR SEGUIR AVANZANDO

En la segunda mitad de la década de 1960, tal como lo estaban haciendo otras universidades estatales colombianas gracias al paquete de ayudas internacionales, la Universidad Tecnológica del Magdalena se permitió el envío de docentes y egresados a formarse en el extranjero, profesionales que en ese momento eran del campo disciplinar de la agronomía por ser la única carrera cursada formalmente, y con autorización legal para ofrecerse a partir de 1966.

Un grupo de beneficiarios de estos procesos de ayuda internacional, que fueron formados en la Universidad mejicana de Chapingo, sede de la mejor y más avanzada escuela de agronomía de la América Latina, en ese momento, lo que dio origen a un influyente grupo interno llamado coloquialmente ‘Los Chapingos’, dentro de los cuales se destacaron los profesores: Antonio Orozco Lubo, Betty Nobman de Orozco, y Luis Cabrales Martínez.

Estos avances a pesar de las penurias presupuestales y la fragilidad administrativa de la Universidad Tecnológica del Magdalena se lograron gracias al esfuerzo concertado de las universidades, las cuales organizaron la Oficina de Planeación Regional Universitaria de la Costa Atlántica, OPRUCA; y lograron articularse con el gobierno nacional, y con universidades, instituciones y gobiernos extranjeros. Igualmente fue importante la respuesta positiva de los miembros de la comunidad universitaria, ante estos desafíos y oportunidades que presentaba el contexto universitario.

Los esfuerzos realizados para su consolidación continuaron, pero también la invitación a seguir apoyando a la Institución a transformarse en uno de los primeros centros educativos en la producción agrícola, para lo que se preveían adelantar convenios con instituciones especializadas, del nivel nacional como internacional y la obtención de asistencia de cuatro expertos contratados por la OEA, para que llevaran a cabo los estudios de planeación no solo académicos y administrativos sino también urbanísticos para la futura construcción de la ciudadela universitaria.

CRECIMIENTO DE LA OFERTA ACADÉMICA

A finales de la década, en 1969, la Universidad Tecnológica del Magdalena fue autorizada por el Consejo Superior para ofrecer la carrera en Economía Agrícola, que fue su segunda Facultad, y luego, en 1970, se autorizó la apertura de la Facultad de Administración Agropecuaria (también en jornada nocturna en 1972), y en ese año empezó a ofrecerse Ingeniería Pesquera, que sigue siendo la única ingeniería de su tipo en Colombia.

Inicia la construcción del Campus Universitario San Pedro Alejandrino

Esta carrera surgió a raíz de un acuerdo con la Universidad del Tolima de ofrecer un programa académico en pesca, del cual un ciclo de pesca marítima sería ofrecido en la Universidad Tecnológica del Magdalena, mientras que el ciclo de pesca continental sería ofrecido por la Universidad del Tolima; sin embargo, esta última institución no prosiguió el proyecto y la Universidad Tecnológica del Magdalena asumió a solas el empeño de consolidar la oferta académica en esta área, de la que obtuvo aprobación oficial en 1978, trámite que permitió la graduación del primer ingeniero pesquero, Harley Zúñiga Clavijo, algunos meses después de obtener la aprobación oficial para ofrecer tales estudios.

En los años 70 y 80, la Universidad continuó creciendo en su oferta académica, al crearse los estudios de Ingeniería Agronómica (1966), Economía Agrícola (1969) y Administración Agropecuaria (1970), Ingeniería Pesquera (1972), se agrega la Facultad de Educación (1973), y la de Lenguas Modernas (1978). Cada programa obtuvo en los años subsiguientes su aprobación por parte del ICFES.

A partir de 1984 la Universidad del Magdalena inició un programa de extensión en la modalidad de Educación Abierta y a Distancia, que entró en funcionamiento en agosto de 1993, específicamente en las poblaciones de Fundación, El Banco, Chiriguaná, San Juan del Cesar (Guajira), y claro está, Santa Marta. Todo ello en el marco de procesos más amplios que buscaban expandir la educación a través de diversos formatos como la correspondencia o la radio.

El primer programa que oferto la Universidad en la modalidad abierta y a distancia fue en junio de 1990 y se denominó Tecnología en Administración Municipal, en el marco de un convenio suscrito entre la Universidad del Magdalena, la ESAP y el CORPES de la Costa Atlántica.

INICIOS DE LA INVESTIGACIÓN

La década de los 80 también significó el inicio de la investigación científica como la conocemos hoy en día, varios pioneros y pioneras en sus áreas desarrollaron proyectos gracias a la obtención de recursos del ICFES y Colciencias, podemos destacar a Germán Bula Meyer, Armando Lacera Rúa, Nicolás Chaparro, Eberhard Wedler, Betty Nobman, Luis Cabrales y Eduino Carbonó, por mencionar algunos.

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Durante esos años saldrán publicadas las revistas de algunos programas, como la Revista Agronómica (1978) o la Revista de Ingeniería Pesquera (1980), órganos para la difusión de los resultados de investigación o bien, las investigaciones del profesor Germán Bula-Meyer, entre estas la titulada: ‘Una clave para la identificación de las especies del género caulerpa, Caulerpaceae, Caulerpales, chlorophyceae de las costas del Atlántico occidental’. (Santa Marta, Universidad Tecnológica del Magdalena, 1983).

Es importante destacar que German Bula, fue uno de los investigadores más notables que tuvo la Universidad, su campo de investigación era la Botánica Marina, era un experto reconocido a nivel nacional e internacional en algas marinas. Actualmente en el Herbario de la Alma Mater reposa un legado muy apreciado que dejó: su colección de algas marinas.

En cuanto al tema de la organización de la Biblioteca central esta solo vino a ser regulada por medio del Acuerdo 008 del 5 de noviembre de 1992, siendo rector Osvaldo Pérez Molina. Fue en ese momento cuando se definieron las funciones y colecciones que compondrían la Biblioteca, nació también allí la preocupación por organizar la colección de tesis de grado y la creación de algunos archivos con publicaciones periódicas.

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