HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Líder en la región

Una generación política perdida, eso creería

Malos son en verdad nuestros políticos de hoy, nuestros políticos actuales, es el decir cotidiano de la gente en las calles del departamento; y resultan peores, además sostienen, cuando se les compara con algunos de quienes antes brillaron con luz propia en el firmamento nacional y eran respetados sobremanera por su gestión en favor del departamento, región y país; así como por su decir, hacer y quehacer legislativo; y la crisis que vivimos en muchos aspectos, órdenes  y niveles, pareciera que ratificara tales consideraciones.

Igual manifiestan que nuestros políticos se encuentran muy lejos de lo que podría ser el paradigma de un buen político, al tiempo de expresar que anteponen descaradamente sus intereses personales al colectivo, señalando de paso que un político para que valioso sea, debe siempre y sin descanso buscar el bien de su terruño, comunidad y pueblo, aun a costa de su propio éxito. Agregan que nada de lo cual se les nota, como tampoco nada han hecho ante el drama del empobrecimiento que sufrimos y solo les preocupa emular a quienes acumulan mayor poder y logran más prebendas burocráticas. Y más grave aún, los acusan de ser oscuros personajes sin principios ni valores. Ambiciosos, torpes e ignorantes, que distraídos viven en miopes y bizantinas alharacas.

Estamos en un momento de nuestra historia donde el palo no está para hacer cucharas, y la actual situación que acusamos no sería tan gravosa si afectara únicamente a algunos pocos de nuestro universo social, pero la verdad es que no existe espacio en la que no aparezcan síntomas de malestar, desatención, incomprensión, falsas promesas e irrealizaciones. Tenemos unos partidos, grupos, movimientos y políticos inopes, pero que se sienten superiores e impunes. Otros sumidos en estúpidas nostalgias y no en las necesidades que demanda la comunidad respecto de pertenecer a un mundo distinto y plural. Además, otros muchos qué si les toca hacerlo lo hacen, pactan con el demonio y aplauden a rabiar desmanes y se introducen en vericuetos de mentiras y disparatadas alucinaciones.

Consideran de conformidad con lo expuesto, que es esta una generación política perdida, que lucha solo con tesón por garantizar su porvenir y nunca el de la colectividad que los elige. Es sin duda, afirman, es esta una generación política blanda, ligera, sin mérito, sin esfuerzo, sin pensamiento crítico, huidiza, silente, irracional, sin iniciativas, a las que les importa un bledo el bienestar de los demás a pesar de ser sus electores.

Quiera Dios que quienes llegarán al Congreso a partir de este 20 de julio, unos que repiten y otros nuevos, doctores Honorio Henríquez, Carlos Farelo, Claudia Pérez y Antonio Zabaraín (los dos últimos con incidencia electoral entre nosotros) en el Senado de la República; y, Holmes Echeverría, Kelyn González, Hernando Guida, Sandra Ramírez e Ingrid Aguirre, en la Cámara de Representantes; cumplan a cabalidad como debe y tiene que ser en meridiana respuesta al mandato conferido por el pueblo en las urnas. No den pena como de manera corriente ocurre y ejemplos sobran. Se preocupen en verdad por los problemas del departamento, región y país. Gestionen antes las instancias correspondientes lo pertinente en contexto de desarrollo, crecimiento, progreso y prosperidad colectivas. Es la esperanza y anhelo de una sociedad que demanda mil y más realizaciones, las más de las cuales aplazadas de tiempo atrás, siendo hora que las mismas empiecen a verse correspondidas en realidad y verdad. Es el clamor y el querer de nuestras gentes y sus territorios. Es clamor que lo más se pueda hacer y no quede de nuevo en ilusiones. Amanecerá y las cuentas de nuevo como hoy, aparecerán. Quiera el Creador que todo sea para bien, [email protected]

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